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Eduardo
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Chiché, Quiche

Chiché





Historia:
Existen pocos datos arqueológicos y escritos sobre el pasado de Chiché, antes del año 1492. Sin embargo, se puede afirmar que en el lugar donde actualmente está ubicada la cabecera municipal de Chiché, existía un pequeño poblado perteneciente a un amak o linaje mínimo k'iche' (personas relacionadas entre sí por lazos de parentesco). Su tamaño y estructura permite considerar que su población tuvo poca beligerancia en la organización social prehispánica de El Quiché, cuyos habitantes se dedicaban principalmente a la producción agrícola.

De los datos registrados acerca de su pasado hispánico (después de 1492,) se conoce que en un inicio su territorio fue terreno ejidal (extensión de tierra indispensable y de uso común en los alrededores de un pueblo, para recolectar madera o material de construcción, espacios para cultivar o para pastoreo) y que a su poblado se le conocía como Chiché (IGN, 1978). Al año 1769, cuando el arzobispo Cortés y Larraz visitaron la Diócesis de El Quiché, señala que el territorio de Chiché había estado a cargo de la congregación dominica y que durante su visita a este lugar ya se había constituido en la hacienda San Juan Bautista Chiché, propiedad de dicha congregación, la cual producía fríjol, maíz y ganado (Carmack, 1979).

En la división territorial del Estado de Guatemala para la administración de justicia, en 1836, Chiché aparece como uno de los pueblos integrantes del circuito de El Quiché, el cual formaba parte del distrito de Sololá.



En el lugar denominado Laguna Seca I, las tropas del gobierno del Mariscal Vicente Cerna, libraron una batalla con las fuerzas revolucionarias comandadas por los Generales Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, el 29 de mayo de 1871. Esta batalla fue uno de los hechos de armas más importantes de la Revolución de 1871.



Hasta el año 1872, Chiché, al igual que la mayor parte del territorio de El Quiché, formó parte del departamento de Sololá, hasta que por Decreto del 12 de agosto de 1872, emitido por el presidente Miguel García Granados, fue creado el departamento de El Quiché, integrado por 13 municipios, entre los que figuraba Chiché.



En Chiché, a diferencia de los demás municipios del departamento, la Iglesia Parroquial no se encuentra ubicada en la plaza principal, sino que fue construida a propósito a cuatro cuadras de ésta, en un lugar elevado, para que se pudiera observar con la iglesia de Chichicastenango, ya que se tiene la creencia que son pueblos hermanos y sus raíces están en ese lugar. Hoy en día a esta iglesia se le conoce con el nombre de Iglesia del Calvario; contando Chiché a la fecha con una iglesia parroquial moderna, ubicada a una cuadra de la Plaza.



Año 1835

Mariano Rivera Paz Presidente del Estado de Guatemala, y Superintendente General de Hacienda del mismo, por cuanto en el expediente instructivo que se formó en el año de mil ochocientos treinta y cinco y para la designación de tierras al pueblo de Chiché, con la orden legislativa del veintisiete a abril, del mismo año, obran por cabeza los reclamos y proveídos que unos en pos de otros son del tenor siguiente: La municipalidad del pueblo nuevo de Chiché y Jululché, con el debido respeto en la mejor forma comparecemos y decimos que hace la miseria de cuarenta y siete años que estamos padeciendo por los innumerables perjuicios del ciudadano Lucas Pérez, pues hemos venido a presentarnos porque nos hallamos muy oprimidos sin arbitrio ninguno pues el supremo gobierno mandó que se nos entregasen nuestros terrenos del paraje de Jululche pues son nuestros esos terrenos. Porque el agrimensor en las medidas nos ha quitado terreno para darle al ciudadano Lucas Pérez siendo él tan pudiente y nosotros tan pobres y de un número tan crecido y entre días aumenta más, pues somos trescientos individuos; en el caso nos hallamos inmóviles sin poder sembrar nuestros terrenos. Nos dijo el agrimensor que saliéramos de nuestros terrenos donde estamos ahora, pero los del Quiché no nos quieren dar los terrenos que les quitó el agrimensor, pues nosotros no dejamos nuestros terrenos porque ya estamos radicados en ellos. Pues son muchas las ingratitudes que hacen con nosotros y así le suplicamos que en amor de Dios nos auxilie en nuestras infelicidades en que nos hallamos sus servidores y demás individuos de Chiché y Juluché. Diciembre de mil ochocientos treinta y cinco. Lucas Pérez, vecino del pueblo de Chinique sin perjuicio del poder que tengo conferido al ciudadano Eugenio Mariscal, ante el supremo gobierno digo: que en la jefatura política de Sololá se me remataron en pública subasta las tierras que comprende la hacienda llamada Juluché que fue de los padres Dominicos y se componía de ciento ochenta y dos caballerías, se me libro el titulo o escritura de venta con fecha quince de marzo de mil ochocientos treinta y tres. Finalmente que los del pueblo nuevo me compren el resto de las tierras. En doce de marzo de mil ochocientos treinta y cuatro dispuso el Gobierno Supremo se lanzase a los expresados indios por la fuerza. Un agrimensor llamado Juan Nepomuceno Vasconcelos, de orden del supremo gobierno se introduce a la hacienda que acabo de comprar con la pública, me cercena una parte considerable de ella para adjudicarles a los indígenas. El alcalde Domingo Panjoj y secretario Juan Sut y otros muchos vecinos del pueblo de Chiché, y tomando por el camino que llaman la Garrucha y va a Guatemala andando hacia E. N. E, poco mas o menos a las dos leguas itinerarias, se pararon los Chicheleños señalándonos aquel punto por el de Choyomché, que el agrimensor Vasconcelos en su expediente instructivo le señalo por mojón con Tululché Hacienda, trayendo la línea divisoria desde el encuentro de Sibapec con la quebrada de los plátanos hasta dicho Choyomché y continuándola hasta la tierra colorada. Fuimos con ambas partes Pérez y los Chicheleños por veredas a reconocer el punto de Quiaculeu Tierra Colorada que se identifico por confesión de dichas partes. Prosiguiendo nosotros con los Chicheleños llegamos al mojón que llaman la Vega de San Cayetano que es el esquinero de Chinique, y es un lugar a la rivera del río de las Vigas. Según expediente del mismo Vasconcelos y las de Chiché siguen lindando con las mismas del Quiche a Saculibakán, a Sacakán, al Aguacate y el ojo de Aguas Chiatil, Shatiti o Sholratiti, donde acaban las tierras del Quiché y comienzan a lindar Lemóa y Chiché hasta el encuentro de Shatiti con Chugulsip y hasta el arco de Sibapec. Del arco al encuentro de Sibapec con la quebrada de los plátanos siguen estas tierras de Chiché lindando con las de Santo Tomas, dividiéndolas el río. Que la preatención de dichos indígenas de que se les adjudiquen todas las tierras que antes fueron de las haciendas de Chiché y Juluché y que se lance de estas ultimas al ciudadano Lucas Pérez. La ocupación que se ha hecho de las tierras del ciudadano Lucas Pérez no ha sido arreglada ni a las disposiciones de derecho ni a las providencias del Gobierno, y teniendo presente lo dispuesto en los párrafos primero segundo y tercero de abril del año pasado. Por medio del ciudadano José Roberto Morales, vecino de aquel pueblo, impuse en las determinaciones del ciudadano magistrado relativas al terreno que debe quedar al mismo pueblo, y se la hice explicar detenidamente. Luego puse en su noticia la cesión verificada por el ciudadano Lucas Pérez. Y les pregunté si la aceptaban conviniendo en que el lindero quedara de tierra colorada a Choyomché y a la quebrada de los plátanos. Dijeron que si se apartaban de toda ulterior pretensión y para su constancia por no saber firmar dicho alcalde, ni otro alguno entre los regidores lo hace a nombre de todos los ciudadanos Párroco Vicente de León. En Santo Tomás Chichicastenango a veintiséis de mayo de mil ochocientos treinta y seis. Mediante a no ser ya necesario remedir la hacienda de Juluché hará deducir el terreno que debe quedar a Chiché conforme a las resoluciones anteriores, por haber hecho el ciudadano Lucas Pérez cesión voluntaria del terreno cuestionable, precédase al día treinta del mes que está feneciendo al amojonamiento directo de las tierras de Chiché. Desde cuenta el Supremo Gobierno y por ahora, óigase a las partes en comparecencia verbal. Felipe Molina Pedro Cheverría. José Antonio Manrique. Incontinenti comparecieron ante mí y testigos los ciudadanos Domingo Panjoj alcalde, Roberto Morales y otros vecinos indígenas de este pueblo por una parte, y por la otra los ciudadanos Pedro Ovalle, Victoriana Barrios, José Antonio Arauz, Francisco Cortés y sobre quince más de los pobladores ladinos de este lugar y hallándose reunidos hice saber a los primeros las quejas de los segundos, y contestaron que era cierto que los habían despojado de sus terrenos, pues ellos los naturales se consideraban como únicos dueños por ser tierra antigua de Santo Tomas y por lo que habían gastado en medidas y apoderados. En consecuencia les hice ver que la tierra jamás había sido de Santo Tomas: que de los padres dominicos paso al Gobierno y este la asignaba ahora a todos sus hijos y domiciliados de este lugar. Sin distinción de castas y que así mismo podían venir a ocupar la tierra que no estuviese cultivada por cualquier persona. Les leí las leyes de la materia en que se dispone, que las tierras de ejidos y de propiedad sean comunes; y finalmente les impuse que devolvieran a los ladinos las labores de que injustamente les habían despojado y de que los mismos ladinos eran poseedores muchos años antes de que soñase eregir pueblo en este paraje, advirtiéndoles que en caso de no verificarlo, seguramente el gobierno dispondría. La orden del Supremo Gobierno con fecha treinta del próximo pasado conforme a la cual se ha a encargado hacer desocupar los terrenos que están poseídos por un pueblo a quien no hayan sido adjudicados al tiempo de amojonarle sus ejidos; les previne en presencia del ciudadano Manuel Pérez que si dentro de seis días no han evacuado este pueblo las tierras que ocupas de la hacienda de Juluché fuera de los mojones de tierra colorada, Choyomché y Quebrada de los Plátanos y las que igualmente ocupa Chinique sin nueva intimación usar de la fuerza para su lanzamiento. En seguida hice igual prevención a la municipalidad de Lemóa con respecto a las tierras que tiene ocupadas y han sido adjudicadas a Chiché, en diez del mismo día ordené quemar los ranchos que tiene los indígenas del Chiché en estas tierras del Chinique, mediante a haber transcurrido el plazo que les fije para su evacuación, y no haberla verificado ni tratado de transacción con el pueblo que legitimo propietario; en consecuencia al mando del capitán ciudadano Eugenio Monroy y se incendiaron a mi vista todos los ranchos de once viviendas. En once del mismo designé al capitán ciudadano Eugenio Monroy y las treinta viviendas que había de incendiar situadas en las tierras de Juluché, pertenecientes a los indígenas de Chiché. Emanada de la orden legislativa, ya citada en el presente titulo procedió a la mensura de las tierras del mismo Chiché en los términos siguientes: Medida: además de haber medido mecánicamente todos los lados de la tierra nueva de Chiché que son transitables. Se midieron setecientas cincuenta varas mecánicas al este, once grados sur, setecientas varas planas. Y luego para determinar un cerrillo de piedra se tomo en la segunda extremidad de la cuerda letra W al norte seis grados oeste mil quinientos setenta y siete y media varas. De la casa municipal al cerrillo de piedra al norte veinte grados oeste mil quinientas varas y mojón de Choyomché donde comenzó esta relación con lo cual queda circunvalada la tierra adjudicada a Chiché. Y en testimonio de la verdad de todo lo referido firmo con los testigos Guatemala septiembre veintiocho de ochocientos treinta y seis. Levantado el plano topográfico con arreglo a ellas dio cuenta el agrimensor con este informe Ciudadano Magistrado, paso a manos de usted las vigencias de amojonamiento y medida de las tierras adjudicadas al pueblo nuevo de Chiché. La mejor parte de la tierra que abrazaba a voces del título de Juluché la mas rica y fuera en numero sesenta caballerías escasas, ha quedado a Chiché y creo que la generosidad con que los Pérez le han cedido merece la consideración del Supremo Gobierno. Sin embargo los Chicheanos lejos de mostrarse reconocidos permanecían introducidos en las tierras que conservaban los Pérez. Yo les notifique la orden de treinta de mayo en que el supremo gobierno me previene hiciese desocupar los terrenos que habiendo sido adjudicados a un pueblo estuviesen en posición de otro y fundado en ella procedí a lanzarlos por la fuerza. Esto de nada aprovecho, los intrusos estaban construyendo de nuevo las viviendas que se les habían incendiado. Los intrusos en Juluché contestaban insolentemente, a mis reconversiones, que no obedecían las providencias supremas y que no desocuparían aquellos terrenos los mande presos en crecido número a la Jefatura Departamental de Sololá. Por el lado de Chinique fue también preciso expulsar a la vista fuerza a los Chicheanos que estaban fuera de sus linderos y los lanzados no han vuelto a entrometerse en la propiedad ajena porque el dueño es un pueblo bastante numeroso para hacerse respetar. Los indígenas de Chiché como todos generalmente, se consideran autorizados para introducirse en cualquier terreno. Apenas tienen ideas exactas de la propiedad si a esto se agrega que los Chicheanos como originarios de Santo Tomas conservan tradiciones de que fueron suyos en un tiempo Chinique y Juluché se vendrá en conocimiento de que solo las medidas rigurosas los mantendrán dentro de los límites que ahora se les han señalado. Los ladinos de Chiché esos se hallaban establecidos en aquellas tierras con anterioridad a los indígenas de Santo Tomas y tenían labrada una pequeña cuchilla que se extiende desde el pueblo hacia la quebrada de le carrizal. Más luego que se instalo el pueblo y que se hizo la primer medida para darle ejidos, los indígenas los han echado usurpándoles sus sementeras, y no quieren dejarles ni aun los solares de sus casas. La población ladina desaparecerá de aquel lugar, si el Supremo Gobierno la protege contra los ataques de los indígenas, Guatemala septiembre, veintiocho de mil ochocientos treinta y seis. Observando las disposiciones de la ley se asigno a los indígenas a más del ejido, terreno competente a sus necesidades, y se hizo respetar al mismo tiempo el titulo de compra del ciudadano Lucas Pérez. El fiscal de hacienda, ha examinado los expedientes de tierras de Santo Tomas Chiché en el distrito de Sololá, como los dos cortos cuadernos creados después por la comisión de tierra decretado en veintisiete de abril de treinta y cinco a cuyo conocimiento se sometieron las contiendas y reclamos promovidos entre el mencionado pueblo y el dueño de la hacienda de Juluché. Con el dictamen fiscal: entendiéndose que el Gobierno dona al pueblo de Santo Tomás Chiché las treinta y ocho y dos tercias caballerías de tierra que forma el ejido legal, las concedidas para la formación del nuevo pueblo de Chiché.








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